José Luis Álvarez y la necesaria construcción de una memoria comunitaria

Con cinco disparos silenciaron a José Luis Álvarez un 10 de junio. Sus homicidas lo asesinaron para que ya no continuara denunciando la extracción ilegal de material pétreo en los márgenes del río Usumacinta.

La ejecución de José Luis también puso fin a uno de sus grandes proyectos: la UMA Saraguatos, un extenso territorio configurado por un mosaico de vegetación con fragmentos de pastizales, pantanos y acahuales.

José Luis utilizaba las 345 hectáreas de la UMA Saraguatos para actividades como la reforestación, la educación ambiental y el turismo rural, sin embargo su prioridad siempre fue la preservación del mono aullador y otras especies como la iguana verde o la garza tigre.

Días después del asesinato de José Luis, el coordinador de Comunicación Social de la Fiscalía de General del Estado de Tabasco, Ricardo Sashiel, dijo al portal Mongabay Latam que la Fiscalía no se iba a pronunciar sobre el tema hasta que identificaran y capturaran a los responsables del crimen. Ese día aún no ha llegado.

Se cumplen hoy 20 meses de impunidad en un Tabasco que prácticamente ha olvidado lo sucedido. En la prensa y en las redes sociales el silencio en torno al caso era, hasta hace algunos días, total.

La historia de José Luis Álvarez volvió a captar la atención de algunos gracias a Un Aullido de Memoria, un colectivo estudiantil que, como su nombre lo indica, tiene por objetivo rememorar la trayectoria de aquel que fue un férreo protector de los aulladores, inmortalizándolo de manera simbólica mediante un monumento.

Según uno de sus integrantes, la agrupación también “se enfoca en reconocer patrones entre los diferentes casos de asesinatos a ambientalistas que han sucedido en el país, entendiéndolo como un fenómeno sistémico que puede ser entendido desde un punto de vista socio-cultural, ambiental y económico”.

Un Aullido de Memoria lanzó una petición en la plataforma Change.org dirigida al Ayuntamiento de Emiliano Zapata y particularmente al alcalde Carlos Alberto Pascual Pérez Jasso en la cual solicitan que la autoridad municipal “contribuya a la construcción e instalación de un monumento conmemorativo al primer ambientalista tabasqueño”.

La iniciativa, aparte de oportuna, resulta necesaria y apremiante en un panorama tan apático e indolente como el nuestro. Un monumento de José Luis Álvarez Flores sería el recordatorio siempre presente de que en Tabasco asesinaron a un defensor de la naturaleza y de que la ineficiencia de la Fiscalía estatal mantiene libres a los homicidas.

El colectivo Un Aullido de Memoria, conformado por alumnos de la Universidad Autónoma Metropolitana, también dirigió un oficio al Ayuntamiento de Emiliano Zapata exponiendo la petición y los motivos de ésta.

Un proyecto de este tipo, impulsado por estudiantes de la Ciudad de México y de Puebla, sirve también para que quienes habitamos en Tabasco nos detengamos a reflexionar sobre el poco o nulo compromiso social que tenemos ante casos como el de José Luis.

La petición puede firmarse en: http://chng.it/fKd7s2q7. Hacerlo es apoyar en la construcción de una memoria comunitaria donde se visibilicen las luchas ambientales del Tío Guato y la rapacidad económica que le quitó la vida.

Existe, y hay que señalarlo, la posibilidad latente de que las autoridades zapatenses ignoren la petición. Ante un escenario como este se debe hacer lo que se hizo, por ejemplo, en Xalapa, Veracruz: tomar el espacio.

Tres años después del asesinato de la periodista Regina Martínez, colectivos y reporteros veracruzanos colocaron en abril de 2015 una placa para renombrar a la Plaza Lerdo, hoy rebautizada como Plaza Regina Martínez.

Ejercicios de resignificación como este son una alternativa eficaz frente a la omisión institucional que apuesta por el olvido de las víctimas como José Luis y como Regina.

Mientras tanto, y luego de 20 meses sin el fundador de la UMA Saraguatos, el extractivismo de los recursos naturales continúa rampante a lo largo y ancho del territorio tabasqueño, devastando hábitats, silenciando aullidos.

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