Desaparición forzada y tortura: el cáncer policial en Papantla

El tema de la desaparición forzada y la tortura son el pan de cada día en los países de Latinoamérica, que en su mayoría son realizados por las fuerzas policiales y militares con el falso argumento de “operativo de seguridad”, argumento en el cual tratan de justificar el maltrato y la extrema violencia que ejercen contra las y los ciudadanos.

 

En México sabemos que vivimos una enorme crisis en materia de seguridad pública, las organizaciones criminales han rebasado por completo a las corporaciones civiles y por lo tanto el gobierno del actual presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, ha militarizado la seguridad pública en nuestro país, dotando de facultades al ejército, fuerza aérea y Marina para combatir a la delincuencia organizada, situación que se da al tener una Guardia Nacional aún joven e inexperta y a las demás corporaciones estatales y municipales plagadas de corrupción, que impiden una adecuada estrategia para combatir al crimen organizado y poder traer la paz a la ciudadanía.

 

Misma situación se repite en los municipios día con día y en Papantla de Olarte, Veracruz, no es la excepción. En este municipio constantemente se cometen graves violaciones a derechos humanos por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno (ejército, Marina, Policía Estatal y Policía Municipal), teniendo como un antecedente de estas violaciones a derechos humanos el caso de los jóvenes Uriel Pérez Cruz, Luis Humberto Morales y Jesús Alán Ticante, jóvenes que fueron desaparecidos de manera forzada  por elementos de la Policía Municipal de Papantla el 19 de marzo del año 2016.

 

Hay también casos nuevos como el de unos jóvenes papantecos que el pasado 13 de abril del presente año fueron encañonados con armas largas y amenazados por miembros de la Policía Estatal de la Secretaria de Seguridad Pública del Estado de Veracruz, además de llevarse “detenido” a uno de esos jóvenes con el argumento de que estaban haciendo “limpia” y que a la vista de vecinos los mismos policías estatales comenzaron a golpear al joven y llevárselo a las instalaciones de la Delegación de Policía Estatal Región IV (Papantla) para seguir torturándolo.

 

Hechos como este son el día a día en Papantla, municipio catalogado como pueblo mágico, pero que al día de hoy lo único mágico que tiene es el cómo las autoridades policiacas desaparecen personas con total crueldad e impunidad.

 

El pueblo de Papantla está cansado de estas arbitrariedades, y por ello es momento de que comiencen a alzar la voz y denuncien estos abusos por parte de las autoridades. El pueblo tiene que comenzar a utilizar los recursos que les da el Estado para protegerse y defenderse de estos delincuentes uniformados, tiene que volverse costumbre el acudir ante las comisiones de derechos humanos y a la Fiscalía para interponer su queja y denuncia respectiva cuando sean víctimas de estos abusos de autoridad, para que así se pueda ejercer la ley en contra de esos malos servidores públicos que no hacen su trabajo, el cual es de manera estricta «servir y proteger a la comunidad».

En Papantla y en el resto del país, se tiene que volver costumbre la dignidad y la paz, y eso sólo se logrará alzando la voz masivamente. Si no lo hacemos unidos, viviremos sin tranquilidad por mucho tiempo.

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