Nada cambia en México ni en el entorno educativo rural. Chiapas, estado con mayor pobreza en el país, es hoy epicentro de otra embestida gubernamental contra la población más marginada.
Aquellos que en otra época se indignaban por los abusos de los políticos priístas contra las Escuelas Normales, son los mismos que hoy están a punto de encarcelar a más de 90 estudiantes.
74 alumnas y 19 alumnos de la Normal Mactumactzá fueron trasladados la noche del miércoles, sin cumplirse las 48 horas reglamentadas por la ley, al centro penitenciario El Amate en donde se les dictó prisión preventiva oficiosa.
Todos ellos fueron detenidos violentamente el pasado martes 18 de mayo en la caseta Chiapa de Corzo – San Cristóbal de Las Casas, punto en el que mantenían una protesta para exigir exámenes de admisión presenciales para los aspirantes a ingresar a la Normal.
La Sección 7 del CNTE señaló que los normalistas mantenían esta exigencia “debido a que más del 95% de los aspirantes son originarios de comunidades rurales que no tienen acceso a internet”.
Cabe señalar que desde 1922 las Escuelas Normales Rurales han sido centros educativos diseñados específicamente para instruir a hijos de campesinos y a población indígena.
Entendemos así a las Normales Rurales como institutos enfocados en atender a gente de bajos recursos, de los cuales la gran mayoría no tienen equipos de cómputo, ni internet, y muchos ni siquiera luz eléctrica para poder presentar un examen en línea.
¿Cómo esperan entonces las autoridades chiapanecas, encabezadas por el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, combatir el rezago educativo en el estado si son estos mismos funcionarios quienes dificultan el ingreso de estudiantes a las Escuelas Normales?
Esta embestida se suma a las incontables ocasiones en las que los gobiernos estatales del PRI y del PAN han reprimido con violencia manifestaciones estudiantiles, sin embargo, es ahora un gobernador de la “Cuarta Transformación” el que dio la orden de aplicar la brutalidad policial para detener a los normalistas.
Queda así de manifiesto que hoy como ayer, el diálogo no es una opción para los gobiernos.
Los más de 90 presos políticos que hoy duermen en El Amate son una clara muestra de que es más fácil encarcelar estudiantes pobres antes que otorgar condiciones educativas dignas que ayuden a mejorar la vida de las poblaciones rurales de Chiapas y de todo México.
En el Frente Crítico Estudiantil condenamos este atentado contra quienes reclaman lo justo y nos sumamos a las organizaciones que exigen la liberación inmediata de las y los normalistas de Mactumactzá, detenidos por gritar fuerza y señalar con firmeza la realidad que se vive en sus comunidades.